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Atención prehospitalaria

Paramédicos sin ley: la necesidad de regular la atención prehospitalaria en el Perú

Una atención prehospitalaria oportuna y bien ejecutada puede cambiar el desenlace de una emergencia. Por eso, la formación y la delimitación de competencias no deberían quedar abiertas a la improvisación.

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Un vacío que afecta a pacientes y profesionales

El uso del término paramédico en el Perú no cuenta con una regulación profesional específica equivalente a la existente en otros sistemas. Esta situación facilita que programas de duración, práctica y calidad muy diferentes utilicen una misma denominación.

El problema no es solo terminológico. La falta de estándares comunes puede afectar la seguridad del paciente, la confianza en los servicios y el reconocimiento de quienes sí han desarrollado una formación sólida y experiencia supervisada.

La experiencia internacional

En distintos países, la práctica prehospitalaria se vincula con programas formales, prácticas clínicas, evaluaciones de competencia, registros profesionales y procesos periódicos de actualización.

Los modelos no son idénticos y no pueden trasladarse automáticamente al Perú, pero muestran la importancia de definir niveles de formación, alcances de actuación y mecanismos de supervisión.

El riesgo de la formación insuficiente

La atención de una persona enferma o lesionada exige mucho más que conocer procedimientos de memoria. Requiere evaluar riesgos, priorizar problemas, reconocer límites, comunicarse y actuar bajo presión.

La enseñanza exclusivamente teórica o sin práctica supervisada no permite comprobar estas capacidades. Además, la certificación debe representar con claridad lo que la persona realmente estudió y demostró.

Elementos para una regulación nacional

  • Definir perfiles, niveles de formación, competencias y límites de actuación.
  • Establecer programas formales con prácticas obligatorias y evaluación verificable.
  • Crear mecanismos de acreditación, registro, actualización y recertificación.
  • Proteger la denominación profesional y sancionar certificados fraudulentos.
  • Articular a autoridades de salud, educación, trabajo y servicios de emergencia.

Profesionalizar para proteger vidas

Regular no significa cerrar oportunidades de formación. Significa ofrecer rutas claras, proteger a la población y permitir que cada nivel de respuesta actúe dentro de competencias demostradas.

La atención prehospitalaria necesita estándares, práctica, ética y actualización continua. Profesionalizarla es reconocer que las decisiones de los primeros minutos merecen el máximo respeto por la vida humana.